Este escrito está dedicado a todos los perros que son abandonados, el mio (Kuko) es uno de ellos, raza original y única, posiblemente pastor inglés, mi mejor compañero, aproximadamente tiene 8 años. Grandote, peludo y muy, muy noble, con su mirada lo dice todo, y es más humano que muchas personas.
EL PERRO PACO
El perro Paco era un perro flaco; su vieja pulga, la Pulga Murga murió de hambre pura.
¡Pobre Paco, perro flaco!
Vagabundo era Paco, desperdicios comía y por cama tenía un trapo.
Doña Matilde, La Mendiga, era su única amiga; consevaba lo de Doña por aquello de la honra.
En una chabola moraba y a Paco (día si, día no) un hueso le guisaba, de un pollo repelado, (un hueso usado).
Cuando Paco lo loía a su puerta acudía, puntual a su hambre con la barriga hecha un calambre.
Doña Matilde lo esperaba y el menú le presentaba, acariciando al pobre chucho soñaba la vieja flaca:
-¡Ay mi Paco!, si me toca la lotería una mansión compraremos, colchones de plumas de ganso...¡Ay!...Comeremos (día si, día también) cordero asado, pavo, lomo y buenos estofados...
Con la baba caida La Mendiga en su sillón se dormía, Paco con cariño la miraba. Su caldo se había acabado, el hueso ni lo tocaba para hacer otro guisado.
A los pies de la vieja se echaba para que el frío no se los helara y cobijado meditaba:
-Doña Matilde es vieja y flaca, pero su alma es tan joven y gorda como la de una vaca. Y ¡cuidado con dañarla!, que aquí está su perro, flaco, ¡si señor!, pero soy un perro Paco...
Inma anrich (17-Mayo-1992)
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